lunes, 25 de agosto de 2008

Cartas que nunca envié

Hola mi niño! Que tal llegaste? seguro que todo fue bien, pero estás derrotado y si me permites el atrevimiento, supongo que estas 9 horas de avión te habrán hecho pensar mucho. Ya lo hacías esta mañana, estabas algo... ausente quizá, o tal vez muy concentrado en tu vuelta y en lo que te espera en Filadelfia.

Es duro ese país, verdad? Y ese frío que cala los huesos... hace que te sientas la persona más vulnerable del planeta. Al menos así me lo pareció a mí alguna de las pocas veces que pude andar sus calles relativamente a solas. El asfalto, el cemento, el frío... y yo. Ay! cómo me hacía extrañar cada pedacito de cada instante de mi vida! Y cuán afortunada me sentía! por lo vivido y por lo que vendrá, por haber tenido la oportunidad de sentir ese frío, porque así me di cuenta de que sin ti aquello no hubiese sido tan mágico (ni sin moni, claro! pero esta vez serás tú el único protagonista de la historia, como te gusta, no?).
Imagino lo que estarás pensando... "claro, un mes lo aguantas, pero 4 años... bicho!" quizá haya sido gracias a él que estuviésemos tan receptivos. El frío es romántico y melancólico, sino, por qué todas las grandes películas de amor ocurren en los meses más fríos del año? cómo si no, iba a nevar alguna vez sobre un tigre? Y cómo iba a truncar el destino denuevo si no, las vidas de Jonathan y Sara? Lo recuerdas? Ella olvida su abrigo en un banco de Central Park y a él le regala el viento el guante que les había hecho conocerse hacía años... Qué Serendipia muestra el invierno. O mejor... Qué de accidentes con consecuencias positivas muestra el invierno!

No sé qué tal está ahí el tiempo, pero si el sol no acompaña, recuerda que el invierno está acabando y con él las oportunidades de encontrar personas que como tú buscan calor en los corazones de otras personas, para intentar darle otro color a las calles que paseé en Filadelfia. Por eso, no olvides abrigar bien tu corazoncito, que ahí fuera, no todo el mundo está preparado para sentir tu calor. Para mí fue un gran placer haberlo cuidado durante un mes, el mismo tiempo que tú abrigabas el mío. Si algún día sientes que se congela, llámame y estaré ahí en cuanto pueda. Sin atarte. Sin ahogarte. Sin adueñarme. Sólo a tu lado para ayudarte a sacarle la mejor foto a esas calles, para volver a verlas de otro color y para recordarte en silencio, sólo para ti, sólo entre los dos, que a pesar de haber ganado todas las batallas de tu vida, únicamente eres un hombre (SPQR).

Te echo de menos.

Espero que tu vuelta sea lo más llevadera posible.

MIL BESOS.

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