viernes, 10 de octubre de 2008

Conciencia

Ha dictado sentencia mi vergüenza: Culpable.

Se me acusa de delitos mayores contra la integridad de mi persona, desacato a mi nobleza y rebeldía a la autoridad de mi honorable conciencia... esa que nunca duerme tanto si es de día o de noche....

El delito del que se me ajusticia; hacer propaganda de inmisericordia contra la indiferencia, empezando por uno mismo, y acabando en uno mismo, es decir, abarcándolo todo. Ya que se me acusa de algo, que sea grave...

Culpable sin fianza, proscrita a pasar los próximos años de mi vida encerrada en mí misma, entre barrotes de desidia que no dejen pensar libremente, con el único sustento de una migaja de conformismo que me nuble el discernimiento, de lo bueno y de lo malo. Prisionera de una sola elección, obligada a contemplar sólo una opción.... Sólo yo con una opción, es decir, ninguna....
Condenada al individualismo, de por vida, horrible causa pero aún peor consecuencia. No queda otra.

Trabajarás tu sentido del ridículo día, tarde y noche, tendrás por almuerzo tus famélicos valores, sólo tuyos, eso sí, pero raquíticos de sentido. Consentirás en tu cama inocencia a la vez que hipocresía, un nudo en la noche. Y amanecerás mojada, mojada de brusquedades y lamentos.... y así transcurrirá todo....

¡Me niego! Háganlo ustedes también, amigos y desconocidos. Niégense a un juicio que no cesa, al continuo juicio que nos hacemos a nosotros mismos. No sean crueles, no se planteen cada acto, ni el suyo ni del prójimo, con tanta crueldad. No nos sometamos a un continuo examen de conciencia, somos más parecidos de lo que creemos, somos más diferentes de lo que pensamos, apliquen a todo relativismo y denle un toque de humildad... No hagas simple lo complejo, ni complejo lo simple.... Sé tú mismo, y sigue educándote....
Pasen un buen fin de semana...

No hay comentarios: