jueves, 27 de noviembre de 2008

Con una única bufanda


Poco a poco, este dulce noviembre baja su telón. Le veo sacudir las manos con gesto de despedida, cerrando la puerta a mi paso. Y yo de espaldas a diciembre...

A veces tengo la sensación de que la vida se me escapa de las manos. Que no he grabado un recuerdo y ya estoy viviendo otros tres... Cuando lo pienso me imagino que todos se quedan flotando en algun lugar sin tiempo ni espacio... esperando que los rescate, que los escoja, que les ponga nombre y los organice cronológicamente.

Siempre he sido una persona con la vista al frente, con ganas de cosas nuevas, preparada para afrontar lo que venga. No me doy por vencida. Pero noviembre has sido tú y no quiero que desaparezcas al llegar el invierno, he aprendido con el tiempo a desgranar tierras sin frontera y sólo necesito una palabra tuya para pedir mi visado.

Los mejores fuegos artificiales no se oyen, se sienten tan adentro que duran toda una eternidad en la piel... Yo sigo escuchándolos desde la otra noche, cuando 3 horas me parecieron segundos que apenas rozaron mi sentido del olfato.

Hace un tiempo me enseñaron que la única diferencia entre la vida real y las películas era la música... Si es eso cierto mi oído te dedica ahora más que nunca "si tú te atreves"...
Y es que, si te atreves te reservo un asiento a mi lado en la segunda estrella a la derecha. Te llevo al lugar donde nacen mis caricias, los susurros y los cuentos.
Donde todo son paseos agarrados de la mano. Donde la misma bufanda alberga dos cuellos. Donde estremecernos descubriéndonos. Donde aprender a cerrar los ojos… Y recontarte las pecas de memoria mientras respiras un poco de ilusión…

Estoy dispuesta a diseñar un nuevo camino, aunque tenga que dejar los rotuladores sin tapón, a mordiscos por los nervios...
cuando lo menos importante es un paisaje.

Llega un momento en el que piensas en plural, y acribillas a la distancia con suspiros...

Y yo me muero por pasear agarrados por una misma bufanda.

...Y me aferro a la almohada, como si así me anclara a los sueños... Sabiendo que un despertador jamás ha sido capaz de frenarlos.

Sueño con el otoño. [Y contigo en otoño].

Sueño con verte de nuevo pisando las hojas a mi lado por Madrid.


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