sábado, 8 de noviembre de 2008

Cansada... de que me pisen la intención

Cansada de este rol absurdo. Envuelta en mil y una historias sin sentido. Ahogada entre palabras del ayer y del presente. Arrastrada por la corriente una y otra vez sin respiro. Resistiendo la emboscada en la trinchera de esta guerra. Sin dar un solo golpe al enemigo. Herida en la batalla nuevamente. Indefensa. Sin querer ser miembro de este bando. Y la sangre se suspende en el ambiente, tiñendo la bandera blanca que en mi mano yo sostengo.

Cansada de lo que se esconde detrás de las palabras. Cuando un "sí", es un "no"; un "adiós" un "no me dejes"; un "haz lo que quieras" es "el que la hace, la paga".

En un mundo en el que nadie es CAPAZ de emplear el correcto sentido de las palabras; en el que la cobardía se disfraza de letras y gestos erróneos, equívocos e incoherentes.

Cansada.
De tener que analizar cada detalle. De buscarle sentido a cada línea; juntas, por separado, a saltos, una y otra, al revés y al derecho.

El mundo se me hace un lugar extraño. Esa sensación de estar en un país extranjero en el que nadie habla tu idioma.

Cansada.
Cuando lo más sencillo es hacer valer cada término, sin añadiduras, sin dimes ni diretes; sólo palabras directas y sencillas.

Agotada.
De palabras a medias y sentencias inconclusas.

Perdida.
Siguiendo las señales de un camino que se borra. Mirando hacia atrás, pero intentando poner un pie en el mañana.

Perdida.
Pero anhelando un mundo en el que cada cosa sea llamada por su nombre, en el que las personas no se hieran unas a otras con palabras.

Sinceridad.

Tanto y tan poco.

Hipocresía.

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