- quiero ir al parque y correr
- te cansaras a los dos minutos.
- espero que en el minuto uno ya me hayas alcanzado
- ¿y qué?
- y lo que quieras. Puedes hacer conmigo lo que quieras
[…]
[…]
No voy a darte tiempo a quitarte la ropa esta noche. Nada más oír la llave en la cerradura voy a asaltarte y a meterte en la ducha hasta que te empapes y la ropa te pese tanto como la conciencia. Y entonces será cuando nos despojemos de la ropa y la conciencia y si se puede, de la timidez.


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