domingo, 8 de marzo de 2009

No me sueltes...


El amor me hace inestable, desequilibra todas mis balanzas, desenreda mi madeja de recuerdos y susurros. Es intangible, pero cuando te veo se vuelve opaco y se instala en ese hueco que todos tenemos entre la garganta y el corazón. A veces hasta me dificulta la respiración.

No me sueltes...
Esta noche las estrellas no han parado de columpiarse en el abismo de mis sueños,j ugaban a descubrir cual de ellas llegaría más lejos. Y mientras cerraba los ojos entre grandes bostezos, daba impulso entre suspiros a columpios ajenos.

No me sueltes...

Llevo una temporada quedándome traspuesta entre sueños perecederos y las estrellas más fugaces incapaces de alcanzarme dentro de ellos, gritan de rabia cada vez que me despierto… Con la boca bien abierta desean ver como me recuesto, para poder manejar los hilos que manipulan mis deseos…

No me sueltes...
Y a veces cuando despierto descubro un hilo de brillantina, que entre las sabanas encuentro y tropiezo ante la verdad de que hay estrellas que caen desde el cielo, quizás sea una señal… quizás solo un cuento.

A veces también me asusta todo lo que sueño.
Y mientras le grito al viento que sigamos siendo socios en eso de soñar despiertos, cada noche la luna nos descubre charlando con cara de locos, mientras te empeñas en demostrarme que mis fantasmas son de plastilina.

Ciertamente coincidimos en asegurar que el presente es una de las valiosas cosas que se olvidan al crecer.

No me sueltes... te invito a la primera fila del escenario de mis sueños.

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