martes, 24 de marzo de 2009

When you say nothing at all...

Amasas los sentimientos más ocultos de este corazón roto por estrellas demasiado fugaces, intercalando en cada nota aquellas miradas que buscaban el faro de un camino al que agarrarme.

Ahora me pierdo y dejo que el viento sea mi nuevo timón. Sopla al revés desde sus entrañas para atacar directamente a las
mías, para empujarme hacia atrás cada vez que escucho nuevas melodías, haciendo vibrar la cuerda que une tu traste con mi garganta. Y mientras me sumerjo en mis fotografias, compruebo que he perdido la cuerda que hablaba por mí en cada clave de sol, en cada corchea, y en cada sol… Me gusta la sensación de perderme media melodía, de ser la última nota que acaricias con tus manías.

Y en ese escaparate de sueños de otros tiempos, mientras
pensé como pensaba y soñé lo que soñaba... regresé a la locura de mis ojos cerrados. Anclada como un búho en el vacío nocturno.

A través de escrituras de miradas opacas, hag
o la cuenta atrás de atrasadas perlas y mientras mis pies se arrastran entre cráteres de luna, decido perderme en esos dedos que acarician a la vida alternando bombardeos menores y mayores.

Aprendí tres notas... La nuestra, la tuya y la mía.
No quiero encontrar un camino, cansada ya de tantos pasos sin vuelta de hoja. Porque ya he aprendido a perder[m] muchas cosas en la vida.


...De puntillas atravesaré el camino de la delgada línea de mis sentidos...

Y suena how to safe a life.

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