Ahora me pierdo y dejo que el viento sea mi nuevo timón. Sopla al revés desde sus entrañas para atacar directamente a las mías, para empujarme hacia atrás cada vez que escucho nuevas melodías, haciendo vibrar la cuerda que une tu traste con mi garganta. Y mientras me sumerjo en mis fotografias, compruebo que he perdido la cuerda que hablaba por mí en cada clave de sol, en cada corchea, y en cada sol… Me gusta la sensación de perderme media melodía, de ser la última nota que acaricias con tus manías.
Y en ese escaparate de sueños de otros tiempos, mientras pensé como pensaba y soñé lo que soñaba... regresé a la locura de mis ojos cerrados. Anclada como un búho en el vacío nocturno.
A través de escrituras de miradas opacas, hago la cuenta atrás de atrasadas perlas y mientras mis pies se arrastran entre cráteres de luna, decido perderme en esos dedos que acarician a la vida alternando bombardeos menores y mayores.
Aprendí tres notas... La nuestra, la tuya y la mía. No quiero encontrar un camino, cansada ya de tantos pasos sin vuelta de hoja. Porque ya he aprendido a perder[m] muchas cosas en la vida.

...De puntillas atravesaré el camino de la delgada línea de mis sentidos...
Y suena how to safe a life.

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