
Ciertas situaciones nos incitan a tirarnos al vacío sin red ni certezas... Y ya no estamos en la era medieval para estas cosas.
Romeo y Julieta no eran de este planeta. No tenían obligaciones, no existía el estrés, no tenían pasado ni les pasaba nada extraño, no pensaban en la compatibilidad de caracteres, ni siquieran se planteaban cuánto debían conocerse para prometerse amor eterno. Lo sentían y así lo hacían. No había desengaños, nadie conocía la desilusión, no imaginaban sus vidas con gente diferente, no pagaban hipotecas, no se agobiaban por su exceso o falta de trabajo, no había nada por lo que discutir, ni un atisbo de drogas ni alcohol, sus amigos no protestaban por el tiempo que les robaba su compañía, ni sus amigas se quejaban por las cenas y cafés a los que empezaba a faltar...
A veces creemos que si no vivimos historias de película, no estamos viviendo nada intenso ni importante. Y es que en 2-3 horas ¡ya tiene que ir rápido! ¿Por qué nos empeñamos en vivir a base de escenas la vida, en lugar de intentar hacerlo lento, pero seguro? Bueno, puede que no siempre tengamos tanta seguridad, aún viajando a paso de tortuga, pero seguro que un accidente a esa velocidad causaría menos estragos que uno a velocidad de película.
He tenido que ayudarme del freno de mano esta vez, para poder contarlo. Y es que parece que por más que lo intento, no aprendo...

No hay comentarios:
Publicar un comentario