sábado, 13 de septiembre de 2008

Barajas

De vuelta a casa.
Perdida entre aviones que aterrizan y despegan, que suben y bajan. Camuflada entre personas que gritan por el móvil, que corren, ríen, beben, bostezan, lloran. Personas que hablan en otro idioma como si no pudiera entenderles, para que no pueda entenderles: "volveré pronto", "¿Vendrás a buscarme?", "tengo retraso", "te quiero", "te echaré de menos"...
Invisible. Como yo. Como todos. Miles de personas y ninguna. Nadie significa nada en mi vida y no significo nada en la vida de nadie. Entonces, cambiaría algo si no estuvieran? Si me encontrase sola en este aeropuerto de Barajas? Indudablemente SÍ. Estaría incómoda, desoriendada, extrañada, asustada. Estaría preocupada.
Estaría SOLA.
¿Y es que acaso ahora no lo estoy?
Necesitamos de la gente. Necesitamos oírnos, olernos, rozarnos, escuchar conversaciones, vernos. Saber que no estamos solos en este teatro que es la vida, en esta gran obra de arte, aunque todo nuestro derredor nos resulte efímero, aunque nos pasemos los segundos quejándonos y hablando de quien se cruce con nuestro destino, aunque no nos guste nada de lo que vivimos... lo cierto es que nos necesitamos.

Bendita áspera sociedad!






Seguiré con esto más tarde... se me escapa el avión

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