martes, 16 de septiembre de 2008

¿ Por qué no C) ?


Ni sí ni no, ni contigo ni sin ti.
No me obligues a darle nombre a esto. No quieras que sea yo la que sentencie lo nuestro porque si esto es el equilibrio de la balanza, con esto y sólo esto me conformaría, con tal de que seas tú quien amenice mis días...
No pido más, no te pido más, y no lo hago por miedo. Porque siento que si me animo a dar un paso, después sería demasiado tarde para rectificarlo.
Qué importa el nombre? Qué es un nombre? un sustantivo, una palabra, un adjetivo? qué importa cómo se llame esto que vivimos? serio o no? qué sé yo? y qué más da eso? Llamémosle ornitorrinco y digamos que es algo serio. Cambia algo de lo que ves en mis ojos cuando me tienes de frente? cuando tus labios tocan los míos? de verdad necesitas catalogar algo en una lista, meter sentimientos en un saco? Y que no se mezclen, por supuesto:

a) Serio.
b) Nada serio.

De verdad serías capaz de frenar el frenesí de una ilusión? Te gusto tanto como me dijiste ayer? como es posible entonces tanta regla matemática empíricamente probada y demostrada ante un sentimiento?
A mi me ocurre algo parecido, sí... me encantas. Sobre todo cuando suena el teléfono y te escucho al otro lado, o cuando dejas unas letras donde sea para que las lea... Mariposas. Cientos de ellas revoloteando por mi pecho. Y esa llamada perdida que anuncia tu llegada? Bajo las escaleras de 4 en 4 porque pienso que el ascensor juega conmigo y retrasa nuestro encuentro. Y cuando por fin te veo? y te huelo? y te beso?
El corazón bombea a máxima potencia, el cuerpo está a punto de estallar. Duele hasta vivir.
Pero al día siguiente me doy de bruces contra la realidad y no sé nada de ti. Me ahogo en una lágrima, en pensamientos, en recuerdos. Repaso minuto a minuto el tiempo que tuvimos juntos y entro entonces en un estado de embriaguez, un estado de semilocura. Una razón para seguir viviendo, una razón para entender el propio sufrimiento. Una camisa de fuerza para la mente, una absolución para su penitencia. ¿Por qué no se puede parar de pensar? Cada pensamiento es peor que una paliza, porque es cuando recuerdo en qué parte estoy de tu saco. Me siento estúpida, engañada por el lado derecho de mi cabeza ¿Dónde está la toalla para tirarla?...

No puedo sino encomendarme a tus dioses, para pedirles sobrellevar las largas noches de insomnio que intento lidiar con películas. Segundos de impaciencia, minutos de agonía.. Interminables horas oscuras. Y vuelta a empezar. Vuelvo al punto de partida. Qué quieres de mí? Cómo te digo que me encantaría que te dejases llevar, simplemente es eso. La opción C)



Ahora pienso que eso es exactamente lo que haces y yo mientras, sueño...

No hay comentarios: