Si yo pudiera elegir cómo sentir a las personas de mi alrededor, elegiría enamorarme con toda la intensidad de la que soy capaz de hacerlo.
Elegiría que, mientras esa pasión disminuye, debajo de ella creciera el sentimiento.
Elegiría que ni yo ni el otro nos asustáramos de la desaparición de la pasión y que supiésemos enfrentarnos con el cambio de intensidad por profundidad...
Elegiría que ese sentimiento fuera amor y no sólo querer.
Y, finalmente, elegiría que se diera la posibilidad de reenamorarme, de vez en cuando, de la persona a la que amo.
Si todo fuese cuestión de elegir... ¡Cuán sencillo resultaría vivir!
martes, 18 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Uy...Si pudiesemos elegir en todo....Creo que resultaría hasta mas dificil XD
bss!
Publicar un comentario