Tanto esfuerzo que malgasto en evadirte, se refleja en una gota de lluvia y vuelve a mi cabeza. Como si hubiera pulsado un botón que no debía… empiezan a lloverme sobre la mente, cada una de las cosas que nunca te dije y me empapo de situaciones que nunca ocurrieron, hasta te recuerdo en lugares que no hemos visitado juntos.
Ya sabes cómo soy…
Siempre tarde y siempre sin reloj.
Y así estoy, intentando hacer fuego en la nevera, para iluminar con mis velas tu congelador. Sigo buscándote debajo de mi almohada, después de cada sueño, intentando atropellarte la sonrisa con cada beso que no te di, que no te doy, que no dejo que preveas…
Nunca me gustaron las cosas fáciles y siempre supe que mi historia de amor nunca estaría entre ellas, quiso ser más y lo fue y lo será…
Me gustan las casualidades y las busco a cada instante incluso con los ojos cerrados bajo el edredón... es como si esperaras que te gritara algo que tú ya sabes ( y que en el fondo, también, creo que sientes).
Y así pasan los días…
Y sucede que me canso de que mi piel me traicione…
Porque todos guardamos un secreto del que nadie sabe nada, así como todos tenemos una historia que debe ser contada.
[Porque todavía sigue dando mucha luz la luna]

No hay comentarios:
Publicar un comentario