miércoles, 28 de enero de 2009

Carpe Diem...

Es curioso cómo nos amarramos a las cosas... A los recuerdos. Incluso sin saberlo.

Un día te despiertas y te descubres amarrada a nuevos recuerdos que han enterrado todo aquello que un día fue y ya no es. Recuerdas momentos, pero sobretodo sensaciones...
Recuerdas la intensidad del despegue de un avión al ritmo de una canción envuelta en suspiros.... Recuerdas las sonrisas que generan las marcas de guerras que no dejan víctimas...
Recuerdas una silueta a contraluz desdibujada por los pliegues de unas sábanas...
Recuerdas todos los comienzos de las películas, pero ningún final, y piensas si quizás eso signifique algo...
Recuerdas olores -el suyo, el tuyo, el suyo en tí y el tuyo en él, incluso un olor común-... Recuerdas sabores -dulces, salados, ásperos, tersos, rugosos, suaves, calientes, fríos-...
Recuerdas instantes, momentos precisos y preciosos, recuerdas palabras y palabros, recuerdas caricias y caricias... recuerdas...


...y lo mejor de todo es que recuerdas siendo consciente de que no tienes que recordarlo, porque lo estás viviendo... porque no estás amarrada a un recuerdo... estás amarrada a un presente... a las sorpresas del "ahora", a un carpe diem...

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