Según ciertos científicos, cuando una mujer practica el sexo, su cuerpo produce una hormona que provoca que se sienta emocionalmente unida al hombre.
Tal vez sea esa misma hormona la que crea las decenas de aterradoras preguntas que nos pasan por la mente de forma involuntaria tras un rollo informal. Preguntas como; ¿Le gustaré de verdad? ¿Volverá a llamarme? O la clásica ¿Hacia donde va esta relación?.. Porque en cuestión de hombres, aunque intentemos no tomarnoslos en serio, siempre nos vemos indefensas, zambullidas en una oscuridad en la que tienes que acertar la puerta correcta a tientas, con miedo de que nuestros pies pisen suelo firme y aún así... también tenemos que acertar con la velocidad.
¿Por qué tiene que ser todo tan complicado? ¿No sería más sencillo darle al interruptor de la luz y llegar a buen puerto sin sufrir daños morales?
domingo, 25 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

3 comentarios:
Aunque probablemente sin cuestiones biológicas de por medio, hay ocasiones en que algo parecido nos puede pasar también a nosotros, sólo que seguramente en este aspecto de una forma mucho menos generalizada.
Incluso hay ocasiones en que uno puede llegar a estar convencido de estar ante "esa persona" sin necesidad de haber pasado mucho tiempo junto a ella y no atreverse a correr el riesgo de dar el paso necesario por no estar seguro de que sea el momento indicado o por muchas otras causas como no sentirse capaz de hacer feliz a "esa persona".
Y lo que pienso es que hoy en día nos metemos demasiada presión en forma de miedo a no defraudar a la otra persona, es decir, que somos nosotros mismos los que lo hacemos complicado... con lo fácil que sería dejarse llevar y asumir que nadie decidió estar aquí y que cada uno es como es, verdad?
Si todo fuese fácil, ¿dónde tendría el misterio? Eso es lo bonito
Muy buen post pero creo que no deberías preocuparte tanto y disfrutar porque así gustará más.
Un saludo y gran blog.
Publicar un comentario