Ramos de flores, bombones, velas que escriben mensajes en el suelo de una habitación vacía iluminando dos cuerpos a oscuras (y sus almas), un baño con pétalos de rosas, una cena para dos, música minuciosamente elegida para una noche especial, dibujos con estrellas, videos y fotos de recuerdos de ayer, un cuento de amor, lencería nueva, un poema, una carta que llega por sorpresa, un detalle de algo que dijiste hace mucho tiempo (y pensabas que no te escuchaba), entradas para el teatro, unas sábanas con palabras de amor, un juego a lo largo de todo el día (y un tesoro al final), una reserva de hotel, champagne y fresas en la cama, un viaje por sorpresa, un picnic a la luz de la luna en la playa...
Hay 365 días en un año para hacer todas estas cosas (y todas las que se nos ocurran), ¿por qué esperamos concentrarlas todas en un único día? La magia del amor no se revive una vez al año, la llama hay que mantenerla día a día, avivarla, cuidarla, resguardarla del viento y del frío, mimarla, cantarle y hablarle con cariño, no desesperar cuando creas que va a apagarse...
**Aún así, hoy, como cada noche en la cama, sigo sintiendo frío y dejando inexplicablemente un hueco en mi espalda**
1 comentario:
100% deacuerdo.
Es como el dia de los difuntos...
Las cosas se deben de recordar y demostrar día a día. Es por eso que yo no celebro esos dias.
bss
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