miércoles, 4 de marzo de 2009

Ya no busco respuestas... las encuentro

La contrariedad llega si sientes que resucitas cuando la vida te demuestra que aún puede ocurrir algo...

Cuando te gira, te da un vuelco. Te hiere y te desangra. Y te tira al suelo. Cuando, de vez en cuando, se acuerda de ti mirándote a los ojos. Poniéndote de nuevo en juego. Por fin a solas, con mis cicatrices, con mis heridas, con mis sueños, le encuentro sentido a este cambio repentino de piel. Le encuentro sentido a la turbulencia y a lo vivido. Al renacer del fuego.

Vivo de exponerme, así de insignificante. Tampoco creo tener casi nada que ocultar. Incluso, confieso, comparto la esperanza de que ante la vida siempre estaré protegida por mi propia fragilidad, por mi propio amor al riesgo. A pesar de la contrariedad. Sí, así lo siento.

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