martes, 29 de septiembre de 2009

Realidad o ficcion



Esta causando revuelo en yankilandia la foto tomada por un turista en un parque natural de esos que abundan por estos lares. En ella se puede ver claramente a Timon y Pumba dando un paseo por la espesura. Nunca sabremos si es casualidad o montaje, pero la mera instantanea me hace reflexionar sobre el hecho improbable de que algunos personajes de ficcion, mediante algun invento morfoquimico de inverosimil valor experimental, tomaran forma real y los tuvieramos correteando por las aceras y los tejados como alimañas coloreadas.


Ya imagino a Zapatero subvencionando madrigueras de proteccion oficial y a Rajoy criticando los abusivos impuestos para poner alpiste a los bichos. No cambiaria mucho la historia. Si acaso, todo seria mas divertido. Porque no me negaran que tener al Pato Donald delante en la cola de la fruta, con esa chaquetilla azul y sin pantalones, o a Espinete sentado justo detras en el cine, delante seria un engorro, no seria gracioso. Perros que hablan, peces olvidadizos pero simpaticos, los 101 dalmatas y la madre que los pario dando bandazos, el Oso Yogui robando emparedados, el raton Perez haciendo de las suyas, los trolls con sus babas en la parada de guaguas… En definitiva, creo que seria mas amena la existencia, y ya los dias no serian tan calcados unos de otros.


Aunque uno termina imaginando que no hace falta mucho experimento para tal caso, y es que si uno afina la vista cae en la cuenta de que nuestro mundo esta llenito de personajes que no desentonarian en una buena de Disney. Los tenemos a pares, ratas, ratones, Espinetes de tercera, oseznos perezosos, perros de todos los colores y gente pez para tres mares. A unos te los encuentras ejerciendo de jefe, a otros en los escaños del Congreso, en la sala de espera de tu medico de cabecera, en medio de una caravana insoportable...


Motivos de sobra para echar unas risas dando un paseo, animado por la estampa surrealista. Quizas maneras de torear tanto animalito descarriado sin llegar a evitarlo. Pero si eso no les consuela, tienen permiso para pasarle el pato a otro, desde luego, con o sin chaquetilla…

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